
Queridos hermanos:
¿Recuerdan que el mes pasado les animé a leer la Carta pastoral de nuestro Arzobispo
Stefan Hesse? Pues en esta oportunidad deseo compartir con ustedes una parte del mensaje.
El texto íntegro podrán pedírmelo y se los paso, solo les comparto aquí un extracto para
reflexionar en este tiempo de Cuaresma:
“Queridas hermanas y hermanos, ¿Cómo vivimos la justicia y la solidaridad? Esta
misión no se dirige exclusivamente al personal a tiempo completo de Cáritas. Depende de
cada uno de nosotros.
Durante el Adviento, recibí numerosas cartas de personas solas o al borde de la
pobreza. Me entristeció leer sobre las situaciones difíciles y estresantes que tienen que
soportar algunos de nuestros hermanos y hermanas. Es bueno que tengamos ojo para las
grandes necesidades del mundo, ¡estoy muy agradecido por ello! La recogida de paquetes para Ucrania fue una gran muestra de solidaridad.
¿Vemos también a las personas de nuestro entorno inmediato que se contienen por
vergüenza o impotencia? La soledad en la vejez sigue siendo un tema tabú al que se presta muy poca atención. La inflación ha añadido otra preocupación a muchas personas ya necesitadas. Los animo a desarrollar una vigilancia en nuestras parroquias y barrios donde podemos vivir la solidaridad, y más allá de nuestros círculos católicos.
Vida interior y solidaridad: estos dos puntos centrales cambiarán nuestra Iglesia y la
mantendrán en el buen camino.
En la gran sala de reuniones de los jóvenes de Rostock colgaban maquetas
contemporáneas de barcos, como se hace tradicionalmente como ofrendas votivas en algunas de nuestras iglesias del norte. La iglesia hace tiempo que dejó de ser un gran y orgulloso transatlántico de lujo. Por el contrario, el barco de la Iglesia tiene muchas goteras y se está hundiendo fuertemente. Y sin embargo, en esta imagen de las pequeñas naves, se insinúa algo nuevo para mí, una nueva forma de iglesia. Probablemente se parecerá más a las pequeñas embarcaciones, las lanchas, que se encuentran en todos los grandes puertos de mar.
Si nuestra iglesia se parece cada vez más a las barcazas, esto sólo parece a primera
vista ‘un bajón’. Pero estas barcas están mucho más cerca de la pequeña barca en la que Jesús se sentó con sus discípulos en el Mar de Galilea. Los barcos pequeños son menos
sensacionales, pero más manejables y rápidos de maniobrar. Los barcos pequeños significan que más personas asumen responsabilidades y se sienten al mando. Por ello, reitero la cordial invitación a tomar conciencia: ¿Cómo puedo vivir y hacer justicia? ¿Cómo puedo promover la vida interior en mí mismo, en mi familia y en mi comunidad? Los barcos pequeños también significan mayor cercanía en la convivencia, aunque en un círculo más reducido”.
Es una bonita reflexión, ¿no? Pero así también nos compromete a buscar la justicia y la
solidaridad. Vivamos una verdadera Cuaresma para vivir luego la alegría pascual. Dios los
bendiga siempre.
P. Oscar
Comments